martes, 17 de junio de 2008

Oralidad y escritura


Existen dos formas de comunicación y asociadas a éstas dos maneras particulares de entender y de explicar el mundo: de hombre a hombre, como dos individualidades relativamente autónomas y, del hombre en comunión con la naturaleza, como parte de un proyecto que debe realizarse. La primera concepción es la de las comunidades letradas en general, la segunda es la predominante en las comunidades orales. El símbolo que mejor sintetiza la visión de mundo de las comunidades orales es el círculo, el eterno retorno de las ideas y las acciones de la comunidad, orientadas casi siempre hacia la preservación de valores como el orden, la continuidad, la tradición y la memoria. El símbolo que mejor sintetiza la visión de mundo de las comunidades letradas es la flecha, que representa la evolución, el proceso incesante hacia estados nuevos; este símbolo se puede relacionar con los avances intelectuales y representa no tanto los beneficios comunitarios como la trascendencia del ser a través del conocimiento y la reflexión de sí mismo y del mundo.
Si se piensa en la contraposición entre el círculo y la flecha como símbolos que sintetizan la visión de mundo de las culturas orales y las escritas no es difícil observar cómo la alfabetización y la erudición no garantizan la constitución de una configuración mental de comunidad letrada, en el proceso se involucran aspectos sociales e históricos mucho más complejos que la simple alfabetización.
Para los miembros de las comunidades orales la escritura expresa mensajes directos y unívocos en los que ni la reflexión ni la interpretación juegan un papel fundamental, para ellos el cosmos es un suceso progresivo con el hombre en el centro y los textos escritos no les dicen más de lo que pueden expresar los sonidos y las transformaciones de la naturaleza; en este mundo fundamentalmente oral, comunitario, cíclico y predeterminado, opuesto al impreso, individual, lineal y mediado por la voluntad, la narración y el diálogo juegan un papel fundamental como en su opuesto lo juega la lectura, la escritura y la interpretación de textos.


Publicó: http://www.wikilearning.com/articulo/ficcionalizacion_de_la_oralidad_y_fetichizacion_de_la_escritura-implicaciones_del_descubrimiento_de_america_en_la_tension_act/18727-3

El Yo narrador y la amistad







La psicología cultural de Jerome Bruner, nos ha propuesto un enfoque mucho más interpretativo del conocimiento, cuyo centro de interés es la construcción de significados. El concepto seleccionado para realizar dicha interpretación es el yo, concebido como una situación histórica-cultural, que debe considerarse como una construcción que precede del exterior al interior y de forma similar del interior al exterior, de la mente a la cultura y de la cultura a la mente. Por consiguiente, es importante reconocer el contenido y la sustancia de los yoes que se construyen en las relaciones permanentes de los seres humanos. Durante este escrito encontraremos una especial atención sobre el yo narrador elaborador de relatos sobre una vida que existe en la medida en que es narrado por alguien y que de esta forma se hace adquisidor de significados.
Para Bruner, el ser humano se construye en la medida en que nos relacionamos con otros, utilizando el lenguaje como mecanismo de narración, en una relación directa de significados y significantes. “Estamos siempre contando historias sobre nosotros mismos. Cuando contamos estas historias a los demás, puede decirse, a casi todos los efectos, que estamos realizando simples acciones narrativas. Sin embargo, al decir que también nos contamos las mismas historias a nosotros mismos, encerramos una historia dentro de otra. Esta es la historia de que hay un yo al que se le puede contar algo, un otro que actúa de audiencia y que es uno mismo o el yo de uno. Cuando las historias que contamos a los demás sobre nosotros mismos versan sobre esos otros yoes nuestros; es de este modo que de nuevo encerramos una historia dentro de otra. Desde este punto de vista el yo es un cuento. De un momento a otro y de una persona a otra este cuento varía en el grado en que resulta unificado, estable y aceptable como fiable y valido a observadores informados.” (Pág. 112)
Las personas con las que nos relacionamos también se presentan de esta misma manera, es decir de forma narrativa, de manera que constantemente nos encontramos contando historias sobre nosotros mismos que comunicamos a un interlocutor, el cual se convertirá en el locutor de una nueva narración hecho que se conoce como narración doble. Sin embargo encontramos que el yo narrador tiende a ser un yo distribuido debido a que el yo se encuentra desenvuelto en una red cultural constituida por otros y es allí donde comienza a significar para otros. “Por consiguiente, el yo no es una cosa estática o una sustancia, sino una configuración de acontecimientos personales en una unidad histórica, que incluye no solo lo que uno ha sido sino también previsiones de lo que uno va a ser”
Publicó: http://daca.wordpress.com/