martes, 28 de octubre de 2008

Escritura



En esto de compartir, la escritura es un modo que nos permite interactuar en un ámbito en el que es posible elegir y participar, un ámbito que favorece vivir en los márgenes.
Aquí va una frase: “Escribo porque no sé hablar” es la primera oración de La cisura de Rolando. “Esa frase pertenece al reservorio natural de los escritores; creo que se escribe con 200 o 300 palabras, no más, pero dentro de esas palabras hay un reservorio lingüístico que pertenece al orden de lo afectivo, un bastión idiomático que empieza en la infancia –fundamentó Báñez (el autor premiado por la novela citada). Algunas palabras me parece que son verdaderas, tienen peso específico, textura. La frase ‘escribo porque no sé hablar’, no digo que sea auténtica. A mí la palabra auténtica no me gusta, como tampoco me gusta la palabra literatura; prefiero la palabra escritura. La palabra literatura es canónica, es un fósil; la palabra escritura es imperfecta, es orgánica, incluye el error y yo soy un fanático del error.”

Ver artículo completo en la edición del 11-10-08 de Página 12

lunes, 27 de octubre de 2008

Simbolizar








Decía Bachelard: La conciencia lo rejuvenece todo. Da a los actos más familiares un valor de iniciación. Domina la memoria. ¡Qué asombro volver a ser el autor del acto rutinario!
Tal vez se trate de rescribir el mundo, es decir, de volver a nombrarlo para resignificar antiguas rutinas, que nos han convertido en meros objetos, seres sin palabra, sin voz y, por lo tanto, sin trascendencia.
Recordar, volver a recordar. Y, en este proceso de la memoria, valernos de la escritura para nombrar. Volver a nombrar el mundo cotidiano para reencontrar su singularidad.
Decía Doris Lessing, que ser escritor es dar voz a quienes no la tienen. Y así las escritoras hoy hemos aceptado la tarea de re-significar el mundo a través de la diversidad de nuestras voces. Simbolizar. No es sólo tarea de escritores. Ya que quienes deseen expresarse a través de la escritura podrán aportar una visión del mundo, colaborar con una verdad, aparentemente, imperceptible, insignificante, débil. Pero sólo porque es una verdad pequeña, inconsciente e inocente porque no reconoce sus talentos y habilidades.
¿Qué quiero decir con esto? Nuestra verdad tal vez no sea más que un verdadero secreto que anida en algún rincón desconocido, incluso, para nosotras mismas. La palabra, la escritura nos guiará a través del laberinto de dudas, de debilidades y complejos que nos habitan. Permitirá llevar estos materiales a la superficie, a eso que conocemos con el nombre de conciencia, según define el psicólogo Carl Jung. Y de este modo apropiarnos de nuestros símbolos y valernos de ellos como instrumento para nuestra propia transformación.
Se tratará, entonces, de reencontrar la palabra justa, la palabra como símbolo.

jueves, 9 de octubre de 2008

De la materia de los sueños




Los misterios de la vida humana: los sueños, el tiempo, la energía, el pensar, los diferentes planos y dimensiones de la realidad, el espacio, etc… han orientado a la humanidad en la elaboración de relatos e imágenes que nos inicien en estas cuestiones.
¿De dónde nacen los sueños?
Dijo el poeta: "¿Será verdad que cuando toca el sueño, con sus dedos de rosa nuestros ojos, de la cárcel que habita huye el espíritu, en vuelo silencioso?
La materia fantástica, entonces, va poblando de modo imaginario cualquiera de estos temas de modo tal de atisbar la temática en cuestión sin proponer respuestas y sumiendo al interlocutor en el impreciso terreno de la incertidumbre. No se trata del movimiento en una zona totalmente iluminada, sino de aprender a transitar la agitación de las penumbras. Se trata de partir de la realidad cotidiana, de lo conocido e ir internándonos en zonas inaccesibles e inexplicables, así como caminar los senderos naturales de una montaña transforma en posible lo inaccesible. La materia fantástica lenta, viscosa y penetrante se va abriendo paso, de este modo, como mancha de aceite o en las forma provocadas por puñados de arena. Arena sobre un vidrio iluminado desde abajo. Todo un misterio de la génesis de la forma.

jueves, 2 de octubre de 2008

Cuento maravilloso, cuento de hadas y mito






Cualquier diferenciación en esta temática, responde a una necesidad de aclarar ciertos datos que nos faciliten luego el acceso a materiales variados, una lucecita que nos guíe en el tránsito a través de esta materia.
Aquellos cuentos que comienzan con una disminución (rapto, expulsión del hogar, etc.) o bien con el deseo de poseer algo (el rey envía a sus hijos a buscar un elemento maravilloso) y se desarrolla desde:
1. la partida del protagonista del hogar paterno,
2. el encuentro de un donante de un instrumento encantado o un ayudante por medio del cual halla el objeto de su búsqueda
3. duelo con el adversario
4. regreso
5. persecución y sometimiento a una prueba llevando a cabo actos difíciles
6. sube al trono
7. contrae matrimonio en su propio reino o en el de su suegro.

Todos los cuentos que respetan este esquema se denominan CUENTOS MARAVILLOSOS o CUENTOS DE HADAS. Estos cuentos pertenecen al folklore de cada pueblo y se conocen como expresión de la cultura espiritual de dichos pueblos.
Como tal, el cuento es una imagen que razona. – según palabras de Bachelard –Tiende a asociar imágenes extraordinarias como si pudieran ser imágenes coherentes. El cuento lleva así la convicción de una imagen primera, a todo un conjunto de imágenes derivadas. Pero la relación es tan fácil, el razonamiento tan fluido que pronto se ignora dónde está el GERMEN DEL CUENTO. Y, en este punto, aparece aquéllo que nutre el cuento maravilloso, que pertenece a la tradición oral de esos pueblos: el mito. El protagonista, el héroe ha adquirido características que lo diferencian de los demás seres por el ciclo vital que le ha tocado atravesar. Por lo tanto, en cierto sentido, el MITO diviniza al ser y al pensamiento, pero no es esencialmente religioso. Se ha convenido en llamar mito – en sentido estricto a una narración que se refiere a un orden del mundo anterior a un orden actual y destinado no a explicar una particularidad local y limitada – este es el cometido de la sencilla leyenda etiológica – sino una ley orgánica de la naturaleza de las cosas.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Paradigma


El arte, dijo ella, se corresponde con el paradigma del misterio. Un ámbito cerrado que va cobrando vida y se va iluminando. Renace. Una y otra vez. Plenitud y vacío. El alma, según dicen, tiene hambre de imágenes.

martes, 8 de julio de 2008

El mito


Se ha convenido en llamar mito a una narración que se refiere a un orden del mundo anterior al orden actual y destinada mostrar una ley orgánica de la naturaleza de las cosas.
Ejemplo: el relato del diluvio y de la creación del hombre por Deucalión y Pirra es el prototipo mismo del mito, del mismo modo que en otro plano la historia de Epimeteo y Pandora. En ambos se plantea el problema del orden total del mundo. Otros mitos van estrechamente vinculados a una personalidad divina. Por ejemplo, el de Hércules, un mito que podríamos considerar aplicable a la modernidad, en el cual al semidiós se le encargan los doce trabajos que se corresponden con tareas de expiación. También cabe mencionar el de Deméter que explica místicamente la germinación, crecimiento y maduración del trigo es uno de los mitos más grandiosos del pensamiento griego. Es profundamente religioso y no se abre en toda su plenitud sino en los misterios eleusinos, gracias a un aparato ritual en extremo complejo. Pero aunque en el mito intervengan los dioses, no es necesariamente religioso. En la leyenda de Deucalión, él responde a la voluntad del oráculo y por esto se convierte en instrumento del Destino.

lunes, 7 de julio de 2008

La fábula




En las fábulas los actores siempre son animales, plantas, cosas que presentan características humanas como, "La liebre y la tortuga" del griego Esopo.

Estas historias concluyen con una enseñanza qie se denomina moraleja.
Se diferencian de los apólogos en que éstos son más generales y en ellos pueden intervenir además hombres y personajes tanto animados como inanimados. Pueden estar escritas en prosa o verso.
Las fábulas y los apólogos fueron tomados de la antigüedad grecorromana y utilizados por los esclavos y pedagogos para enseñar a los niños la conducta ética. La filosofía moral que aprendían de estos escritos era la del paganismo, cuya filosofía sostiene la idea de que es imposible cambiar la condición natural de las cosas, incluida la condición humana y el carácter de las personas; la filosofía cristiana sustituyó esta concepción del mundo por otra que presuponía en el hombre la posibilidad de cambiar su naturaleza. Algunos autores: Esopo y Babrio, griegos. Fedro , romano.
Circularon por Europa numerosas colecciones de fábulas pertenecientes a otra tradición autónoma, de origen indio (Hitopadesa, Pancatantra), difundidas a través de traducciones árabes o judaicas españolas o sicilianas, en la Edad Media. Muchas de ellas fueron a pasar a libros de ejemplos sobre los cuales se ecribían los sermones.

En el Renacimiento, el famoso Leonardo Da Vinci compuso un libro de fábulas. En el siglo XVIII comenzaron a escribirse fábulas; son famosas en esta época las fábulas de Lafontaine y Samaniego.
Posteriormente, en el siglo XIX, la fábula fue uno de los géneros más populares, pero empezaron a ampliarse sus temas y se realizaron colecciones especializadas.

martes, 17 de junio de 2008

Oralidad y escritura


Existen dos formas de comunicación y asociadas a éstas dos maneras particulares de entender y de explicar el mundo: de hombre a hombre, como dos individualidades relativamente autónomas y, del hombre en comunión con la naturaleza, como parte de un proyecto que debe realizarse. La primera concepción es la de las comunidades letradas en general, la segunda es la predominante en las comunidades orales. El símbolo que mejor sintetiza la visión de mundo de las comunidades orales es el círculo, el eterno retorno de las ideas y las acciones de la comunidad, orientadas casi siempre hacia la preservación de valores como el orden, la continuidad, la tradición y la memoria. El símbolo que mejor sintetiza la visión de mundo de las comunidades letradas es la flecha, que representa la evolución, el proceso incesante hacia estados nuevos; este símbolo se puede relacionar con los avances intelectuales y representa no tanto los beneficios comunitarios como la trascendencia del ser a través del conocimiento y la reflexión de sí mismo y del mundo.
Si se piensa en la contraposición entre el círculo y la flecha como símbolos que sintetizan la visión de mundo de las culturas orales y las escritas no es difícil observar cómo la alfabetización y la erudición no garantizan la constitución de una configuración mental de comunidad letrada, en el proceso se involucran aspectos sociales e históricos mucho más complejos que la simple alfabetización.
Para los miembros de las comunidades orales la escritura expresa mensajes directos y unívocos en los que ni la reflexión ni la interpretación juegan un papel fundamental, para ellos el cosmos es un suceso progresivo con el hombre en el centro y los textos escritos no les dicen más de lo que pueden expresar los sonidos y las transformaciones de la naturaleza; en este mundo fundamentalmente oral, comunitario, cíclico y predeterminado, opuesto al impreso, individual, lineal y mediado por la voluntad, la narración y el diálogo juegan un papel fundamental como en su opuesto lo juega la lectura, la escritura y la interpretación de textos.


Publicó: http://www.wikilearning.com/articulo/ficcionalizacion_de_la_oralidad_y_fetichizacion_de_la_escritura-implicaciones_del_descubrimiento_de_america_en_la_tension_act/18727-3

El Yo narrador y la amistad







La psicología cultural de Jerome Bruner, nos ha propuesto un enfoque mucho más interpretativo del conocimiento, cuyo centro de interés es la construcción de significados. El concepto seleccionado para realizar dicha interpretación es el yo, concebido como una situación histórica-cultural, que debe considerarse como una construcción que precede del exterior al interior y de forma similar del interior al exterior, de la mente a la cultura y de la cultura a la mente. Por consiguiente, es importante reconocer el contenido y la sustancia de los yoes que se construyen en las relaciones permanentes de los seres humanos. Durante este escrito encontraremos una especial atención sobre el yo narrador elaborador de relatos sobre una vida que existe en la medida en que es narrado por alguien y que de esta forma se hace adquisidor de significados.
Para Bruner, el ser humano se construye en la medida en que nos relacionamos con otros, utilizando el lenguaje como mecanismo de narración, en una relación directa de significados y significantes. “Estamos siempre contando historias sobre nosotros mismos. Cuando contamos estas historias a los demás, puede decirse, a casi todos los efectos, que estamos realizando simples acciones narrativas. Sin embargo, al decir que también nos contamos las mismas historias a nosotros mismos, encerramos una historia dentro de otra. Esta es la historia de que hay un yo al que se le puede contar algo, un otro que actúa de audiencia y que es uno mismo o el yo de uno. Cuando las historias que contamos a los demás sobre nosotros mismos versan sobre esos otros yoes nuestros; es de este modo que de nuevo encerramos una historia dentro de otra. Desde este punto de vista el yo es un cuento. De un momento a otro y de una persona a otra este cuento varía en el grado en que resulta unificado, estable y aceptable como fiable y valido a observadores informados.” (Pág. 112)
Las personas con las que nos relacionamos también se presentan de esta misma manera, es decir de forma narrativa, de manera que constantemente nos encontramos contando historias sobre nosotros mismos que comunicamos a un interlocutor, el cual se convertirá en el locutor de una nueva narración hecho que se conoce como narración doble. Sin embargo encontramos que el yo narrador tiende a ser un yo distribuido debido a que el yo se encuentra desenvuelto en una red cultural constituida por otros y es allí donde comienza a significar para otros. “Por consiguiente, el yo no es una cosa estática o una sustancia, sino una configuración de acontecimientos personales en una unidad histórica, que incluye no solo lo que uno ha sido sino también previsiones de lo que uno va a ser”
Publicó: http://daca.wordpress.com/

martes, 13 de mayo de 2008

Sincronicidad


Es un concepto junguiano, sin duda. Una realidad psíquica y un hecho de la realidad, en un instante, nos cambian la vida. Un mensaje de alguien que el azar me acercó, que hace años conozco a través de su escritura ilumina una zona oscura de la vida y me devuelve al sentido.
Alguien dijo alguna vez una frase que atesoro: las ideologías nos llevan - de un lado a otro como maleta de loco -, las creencias nos sostienen. Jung lo expresó de otro modo: debemos saber que nos lleva, cuando no nos llevamos.
Tengo el privilegio de estar en medio de la furia de los elementos y mantenerme despierta. Quiero aprender a confiar sin anteponerme sin darles prioridad al intelectualismo, al criticismo. Acepto mi condición. Y agradezco a quienes iluminan el sendero.

jueves, 21 de febrero de 2008

renacer

la gestante y
la que huye
de quien toma todo
asoman a diestra;
a siniestra,
acuden las Gracias
mientras el gentil
toma los frutos del manzano
la dama en el centro
goza de la protección
de eros con sus flechas;
es su presencia
la que equilibra
la composición

viernes, 11 de enero de 2008

Jung






"En los mitos, los cuentos, como en los sueños, se exterioriza el alma y los arquetipos se manifiestan en su relación natural en forma de "formación, transformación, recreación eterna del eterno pensamiento"