sábado, 19 de octubre de 2013

DIARIO DE VIAJE


Por la mañana fui recorriendo los mojones necesarios para que todo saliera bien en este viaje: cambio de divisas, los anteojos de sol que había que reponer, la compra de la Santa Rita prometida a mi nuera, la cámara de fotos...lo demás, ya estaba listo...mi madre me acompañaría, esta vez, al aeropuerto. Mi hijo y mi nuera pasaron a buscarme a la hora en que habíamos quedado...Yo estaba cansada de tantos preparativos, ansiosa...hablé mucho durante el trayecto a Ezeiza. Sentía que iba a ingresar a un espacio, donde la comunicación iba a ser totalmente diferente. No sé por qué se me ocurría que viajar a Turquía, allí donde el lenguaje se materializa como una inevitable imposibilidad para mí, un real ineludible es como lo que sucede en un matrimonio. Desde que supe que viajaba, no pude dejar de relacionar el viaje y el matrimonio. Ingresar a un universo desconocido, con otra historia, otros códigos, otro totem...los días previos al viaje me recorrían estas ideas, sensaciones que escapaban a mi control...fue mi manera de enfrentar lo desconocido. Y, por primera vez, completamente sola. Ningún compañero de equipo viajó conmigo. En el aeropuerto, los trámites fueron rápidos. Hice el check-in a través de la web, porque mi intención era compartir esos momentos con mis seres queridos. Así fue. Pero llegó el momento de iniciar el viaje. Subí la escalera mecánica y me despedí de todos...una vez...y otra vez...luego fueron los controles, el paso obligado por el Dutty Free...y la compra de ese perfume que usé cuando estuvimos juntos ese día,...ese día que cenamos juntos...que estábamos tan bien...ése es uno de los momentos que vive en mí de un modo tal que no se borra de mi memoria...y pertenece al álbum de recuerdos de la interminable lista de encuentros y desencuentros...así es nuestra historia...de amor. En este viaje, lo primero fue el perfume...

...en Turquía...


ICEEPSY 2013, en Antalya, Turquía Es verdaderamente motivador ingresar en un ámbito de encuentro profesional en el que cada detalle fue considerado para que todo suceda con la naturalidad de un proceso exitoso. Esta es la profunda vivencia que tuve la oportunidad de experimentar en el ICEEPSY 2013, que se realizó desde el 2 al 5 de octubre en Antalya, Turquía. Allí tuve la oportunidad de representar a todo el equipo que integra la línea PROA – Detección Precoz de Problemas de Aprendizaje – y a la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Palermo. Nuestro equipo elaboró un paper en el que presentamos un trabajo que lleva varios años de desarrollo, con el título Prelogical Test: An alternative tool for early detection of learning difficulties. El Congreso se realizó en inglés, exclusivamente. Participé como expositora y coordinadora de dos mesas de exposición. Por otra parte, presencié la presentación de 18 trabajos que me permitieron observar los temas que preocupan a nivel de la educación en distintos países de Europa (Rumania, Finlandia, Suiza, entre otros), de América del Norte (E.E.U.U. y Canadá), América del Sur (Chile, entre otros), que sugieren futuras líneas que se abren en relación a intereses, necesidades y búsquedas en los lineamientos de nuestros proyectos de investigación. También observé el interés que despierta la aplicación de sistemas expertos – como el que utilizó el equipo de ingenieros del proyecto PROA – en el procesamiento de datos obtenidos de las extensas investigaciones que se desarrollan en el área de la educación desde el Nivel Inicial hasta la Universidad. Quiero terminar con unas palabras de profundo agradecimiento a Uriel Cukierman y a Patricia González, por su compromiso y responsabilidad, a Gabriela Esperón, por su apoyo incondicional y a mis compañeros de equipo Paula Dinardi, Alejandro Fiel Martínez y Miguel Galante. Gracias por enseñarme lo valioso que resulta el trabajo en equipo y la confianza que depositaron en mí. A todos y cada uno, reitero, muchas gracias.