viernes, 22 de julio de 2011

BIOENERGÉTICA - 1




Desde la perspectiva de estabilidad inestable que es la madurez, ésta se manifiesta y corporeíza como enraizamiento, asentamiento, expresividad, ligereza, apostura, presencialidad. Por otra parte, el cuerpo maduro no es univalente como lo es el del que vive enclaustrado en la pura y estéril sensitividad, o en el banal y superficial culto del cuerpo por el cuerpo, o en la irrealidad y narcisismo del que vive la mente como un absoluto, o en la fantasmagoría ilusa y regresiva de la concepción mágica, atávica, de la existencia. El cuerpo maduro es poliédrico, está concebido desde la unificación simétrica de realidades dispares, algunas reveladas y otras emanadas de las profundidades del misterio que los seres humanos somos.