lunes, 17 de septiembre de 2007

Escribir y danzar




Danzar

Un tramo peligroso
El bosque
Áspero, oculto en la maleza.
La cabeza aún da vueltas.
Huelo a tierra húmeda.
Retiro el sudor de mi frente
Con el dorso de mi mano.
Recorro todo mi cuerpo.
Mi cuello, allí. Sostiene
Y une.
Mis manos
Se acarician.
Mi sexo despierta.
Trato de reconocerme.
El alma es tan pequeña
Que casi no se ve.
La cuido en cada paso.
Y, sin embargo…
Caer es también tocar la tierra
Sin sabor, rigurosa, sin consuelo,
Escupir el polvo, humedecer el suelo
Dejar de soñar
Y verse obligada a la realidad
Que implica cierto extrañamiento.
¿Quién soy? Mi pregunta.
El alma tal vez ha continuado sola
Desde entonces.
Mujer ánima,
Mujer alma
que depende de la pregunta de él.
¿Quién soy? ¿Alguien preñado de tú?
El otro crece en mí, si es verdaderamente otro.
Sólo la semilla que cae en tierra germinará.
Primero, las raíces, luego, el tallo,
Las hojas, las flores y, finalmente, el fruto.
Un ciclo repetido una y otra vez.
También el alma retorna.
Soñar es encontrar raíces en el cielo
Y dibujar un trayecto aquí en la tierra
Soñar es comprender el lenguaje de la mente
Y deletrear imágenes sutiles.
Distinguir, unir, religar,
El sueño y la vigilia.
La mente en el cuerpo. Danzar.
Como el enamorado en el encuentro.