viernes, 9 de octubre de 2009

De Microscopios eróticos, Antología







María Rosa Lojo es una investigadora y escritora que admiro mucho. He tenido el honor de compartir la antología que da nombre a este artículo y hoy sentí la necesidad de publicar el texto que ella incluyó en la misma - autorización mediante - porque, en la primera lectura que hice del mismo, fue el que más me cautivó. Y hoy quiero compartirlo. Ahí va textual.




Desde el jardín

El pequeño jardín se expande en la oscuridad. Crecen los cuerpos verdes dilatados por la luz invisible de la lluvia. Crecen las floraciones pesadas como campanas y resonantes con el latido de los corazones de la tierra.
El hombre y la mujer respiran con un solo pulmón el aire húmedo y dormido. Alargan las manos como ramas, que buscan el ojo de la luna, entrelazan las piernas en la curvatura de la hiedra, entremezclan líquidos radiantes y olores que fosforecen. A la luz de su amor comienzan a verse los colores olvidados, y las flores y los frutos se reúnen con el rojo y el azul, el oro y el violeta. Cuando el rito del amor termina las corolas se pliegan y se guardan y los cuerpos humanos se amparan uno en el otro, cumplidos y cerrados en el abrazo del mundo.