viernes, 17 de junio de 2011

¿QUE ES EL FEMINISMO ESPIRITUAL?

 Por Beatriz Abelleira *

¿De qué hablamos cuando decimos feminismo espiritual? Hace muchos años yo no era feminista y mi generación trataba de encontrar nuevas respuestas a los problemas atávicos —hereditarios, ancestrales, patrimoniales, repetidos de manera inagotable de generación en generación— de la mujer de hoy. La propuesta del feminismo espiritual era la de Vicky Nobel que había elaborado el tarot “Madre Paz” para presentar en una campaña contra el desarme en Estados Unidos.
Esta propuesta implicaba un cambio de paradigma muy audaz para la época ya que nos remitía al período prepatriarcal en la consideración de los principios de organización de la comunidad humana. Allí los hombres eran los hijos de la diosa y, por lo tanto, el lugar de la mujer era altamente valorado. Sin embargo, fue en ese mismo ámbito social en el que se gestó la semilla que daría comienzo al período patriarcal en el que la guerra de expansión y ocupación intentaría derribar todo aquello que oficiaba como sostén de la vida comunitaria: los lazos familiares y afectivos en los que es posible expresar lo que hoy conocemos con el nombre de valores humanos: responsabilidad, ternura, dialogo, placer sexual, fidelidad, solidaridad, respeto, autonomía, lealtad, equidad y justicia.
Estos valores no son privativos de la mujer, pero depende de la mujer que se vean favorecidos por su cultivo en la vida de todos los días. No se trata de excluir de esta cuestión al varón. Sólo de reflexionar si este modelo social preservaba la vida y los vínculos. Por eso, ahora, propongo la formación de un taller para jugar, reconocer, reflexionar, sujetarlos y poner a funcionar los valores y vínculos en nuestra vida cotidiana.
La propuesta está dirigida a todas aquellas mujeres que busquen redescubrir su divinidad interior —y en esto me baso en la dinámica de la célebre terapeuta junguiana Jean Shinoda Bolen— también teniendo en cuenta mi propia experiencia en talleres de formación de arteterapeutas a través de técnicas artísticas: plástica, escritura, modelado como motivación para llegar a los contenidos de orden mitológico. Se trata de partir desde lo que se denomina técnicas de objetivación (un objeto del orden artístico) para llegar a lo que se conoce como amplificación (relacionar el objeto con un orden simbólico: cuento, película, obra de arte tradicional o informal, entre otros), que es el procedimiento junguiano para establecer el puente entre sujeto y objeto.
Este taller surge de una reorientación en lo que entendemos por derechos humanos. La idea es partir de la necesidad de reconocer y concientizar los valores que se vulneran en una sociedad donde la mujer y el hombre son inducidos a la supresión de estas tendencias en función de ser objetos de consumo y no sujetos de su propia historia.
* Profesora de Letras, periodista, docente y escritora. Máster en psicología analítica jungiana y en arteterapia de la Fundación Jung. Autora del libro Si yo no hubiera sido así, de Editorial Simurg.




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