jueves, 2 de octubre de 2008

Cuento maravilloso, cuento de hadas y mito






Cualquier diferenciación en esta temática, responde a una necesidad de aclarar ciertos datos que nos faciliten luego el acceso a materiales variados, una lucecita que nos guíe en el tránsito a través de esta materia.
Aquellos cuentos que comienzan con una disminución (rapto, expulsión del hogar, etc.) o bien con el deseo de poseer algo (el rey envía a sus hijos a buscar un elemento maravilloso) y se desarrolla desde:
1. la partida del protagonista del hogar paterno,
2. el encuentro de un donante de un instrumento encantado o un ayudante por medio del cual halla el objeto de su búsqueda
3. duelo con el adversario
4. regreso
5. persecución y sometimiento a una prueba llevando a cabo actos difíciles
6. sube al trono
7. contrae matrimonio en su propio reino o en el de su suegro.

Todos los cuentos que respetan este esquema se denominan CUENTOS MARAVILLOSOS o CUENTOS DE HADAS. Estos cuentos pertenecen al folklore de cada pueblo y se conocen como expresión de la cultura espiritual de dichos pueblos.
Como tal, el cuento es una imagen que razona. – según palabras de Bachelard –Tiende a asociar imágenes extraordinarias como si pudieran ser imágenes coherentes. El cuento lleva así la convicción de una imagen primera, a todo un conjunto de imágenes derivadas. Pero la relación es tan fácil, el razonamiento tan fluido que pronto se ignora dónde está el GERMEN DEL CUENTO. Y, en este punto, aparece aquéllo que nutre el cuento maravilloso, que pertenece a la tradición oral de esos pueblos: el mito. El protagonista, el héroe ha adquirido características que lo diferencian de los demás seres por el ciclo vital que le ha tocado atravesar. Por lo tanto, en cierto sentido, el MITO diviniza al ser y al pensamiento, pero no es esencialmente religioso. Se ha convenido en llamar mito – en sentido estricto a una narración que se refiere a un orden del mundo anterior a un orden actual y destinado no a explicar una particularidad local y limitada – este es el cometido de la sencilla leyenda etiológica – sino una ley orgánica de la naturaleza de las cosas.